Cultivos que desaparecen en el valle de Apatzingán



Edgardo Morales Shertier/ESPECIAL

Apatzingán, Mich.- Entre los cultivos que poco a poco desaparecen en el llamado valle de Apatzingán y que con su desaparición han dañado la productividad y frenado el desarrollo económico, sin lugar a duda se encuentra la industria algodonera, el cultivo del Melón, Pepino, Sandía, Mango y Limón, entre otros que poco a poco son importados de otras regiones, entidades e incluso de otros países; así lo aseguró el licenciado Alberto Díaz del Valle, director de Operaciones de la Sociedad Productora del estado de Michoacán con sede esta ciudad.

Al tocar el tema de la situación económica que priva en el campo michoacano y particularmente en esta región integrada por más de 14 municipios; Díaz del Valle explicó que lo que ha frenado el desarrollo económico de la zona, es precisamente la falta de productividad marcada por la falta de capacitación, apoyo tecnológico y financiero, pero sobre todo ante la nulo interés que ahora muestran los llamados productores.

Recordó que en 1955 tuvo auge la llamada época del algodón al abrirse la despepitadora Constitución y concluir en 1982 con cuatro plantas, mismas que dieron empleo a 400 trabajadores y que se desempeñaban como prensadores, cilindreros y jefes de máquina. Empero, en ese mismo renglón de productividad y que se logró a través del cultivo del algodón en el valle, los productores aludieron perdidas y propagación de plagas entre otras acciones que provocaron la desaparición de este cultivo.

Bajo el mismo orden se la presentado el caso del melón, mango y sandía que a la fecha cada día son menos las hectáreas que se siembran, mientras que el pepino es controlado por empresarios trasnacionales que en cada periodo pico registran menos producción. La factibilidad para la reactivación del campo existe y bajo el nuevo esquema de subsidio o apoyo con semilla mejorada y asesoría técnica gratuita como en el caso del maíz; podría dar un nuevo esquema de producción en este valle.
A la fecha según datos presentados en su informe, el licenciado Alberto Díaz del Valle asegura que en estos últimos 15 años, más de 10 mil hectáreas han dejado de ser cultivadas en la región, además de haber provocado la migración de más de 600 campesinos de este valle que ahora viven en la ciudad y que han abandonado las parcelas a cambio de atender acciones de carácter partidista y grupales de gestión a través de organizaciones civiles agrarias, esto, para lograr apoyos que ya no son aplicados al campo sino a su nueva forma de vida por su poco interés de regresar al campo.


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